miércoles, 22 mayo 2019

Enfermedades Respiratorias

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Al parecer, el confort y el desarrollo tienen su lado negativo. Por lo menos, eso es lo que parecen indicar distintas investigaciones que atribuyen a la comodidad y buen ambiente de muchas de las viviendas actuales del mundo occidental un aumento en las enfermedades alérgicas. Las alergias son un problema de salud pública mundial. De hecho, la rinitis alérgica que es la más frecuente acosa a una de cada diez personas y se calcula que, sólo en los Estados Unidos, hay más de cincuenta millones de individuos con este problema.


cuidadosSi bien la rinitis alérgica no es un padecimiento grave, afecta la calidad de vida de quien la padece, produciendo complicaciones como la respiración bucal, sinusitis, asma, otitis con sordera y bajo rendimiento en la vida escolar por su carácter de afección crónica.


Según los alergólogos, esta afección se incrementó en los últimos años de manera preocupante. Una de las posibles explicaciones es el grado de confort que tienen las viviendas de cierto segmento social del mundo occidental. Parece ser que los alergenos ambientales, especialmente los ácaros del polvo doméstico y los hongos atmosféricos, se multiplican más y mejor en viviendas confortables y cálidas.


Los antialérgicos más modernos, que tienen la ventaja de poder ser utilizados por las personas que sufren de alergia sin que estos alteren sus actividades diarias representan un avance en este sentido. Hasta la actualidad, los antialérgicos se caracterizaban por tener como uno de sus principales efectos secundarios la somnolencia. Esto los hacía inapropiados para la actividad laboral, específicamente en trabajos vinculados a los automóviles, aviones o la actividad intelectual como la escolaridad.

 
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